9/5/15

Lectora de transporte público

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Siempre he sido una llorona. Supongo que se debe a mi exagerada empatía o simplemente a que soy una sensiblona. Recuerdo perfectamente la primera que lloré con un libro. Y me refiero a llorar de verdad, a lágrima viva, no unas lagrimitas de nada. Fue con ¿Hay alguien ahí fuera?, de Marian Keyes. Recuerdo que era verano, y que estaba tumbada en la cama en casa de mis padres, sumergida en la lectura de una manera brutal, tanto que me sentía allí, sentada en aquel sofá en Nueva York con la protagonista mientras la historia llegaba a su fin. Creo que desde aquel momento no he dejado de llorar con los libros, y no es algo que pueda controlar, así que tampoco me quejo.

Hace dos años, más o menos, estaba leyendo un libro, y mientras lo hacía supe, casi desde el principio, que se convertiría en uno de mis favoritos. Estaba llegando al momento clave, a ese momento en el que todo cambia, a lo alto de la montaña rusa antes de caer. Pero era demasiado tarde y se me cerraban los ojos, así que decidí irme a dormir y terminarlo al día siguiente. En cuanto me desperté, sin salir siquiera de la cama, me estiré un poco, cogí el libro y seguí por donde me había quedado. Pasó más o menos una hora, y ya podía escuchar a mis padres en la cocina haciendo el desayuno. Creo que ni siquiera se habían dado cuenta de que estaba despierta. Pero entonces pasó: llegué a lo alto de la montaña rusa y empecé a caer, y una vez empecé a llorar no pude parar. Ni siquiera era el final del libro, pero me dolía tanto el corazón que de lo fuerte que lloraba me costaba respirar. Mi padre, asustado, vino corriendo al escucharme llorar con aquella desesperación. Quiso matarme al ver que solo era un libro, porque el susto no había sido pequeño. Pocas veces he vuelto a llorar delante de alguien por un libro. Prefiero que siga siendo algo privado, entre las páginas y yo.

Desde que empecé la universidad, tengo una relación de amor profundo con el transporte público. Al principio era un suplicio: hora y media de ida y lo mismo de vuelta, rodeada de desconocidos en un vagón que se mueve demasiado y en que siempre hace demasiado calor o demasiado frío. Pero las cosas cambian, y descubrí que esas tres horas al día podían ser solo mías, una especie de no-tiempo en el que estaba prohibido estudiar, preocuparme o pensar en todo lo que tenía por hacer; podía ser mi tiempo de lectura, de leer lo que yo quisiera, de desconectar del mundo.

Hace unas semanas, volvía muy temprano de casa de mis padres en el tren, con el mar gris a la izquierda y una señora que olía muy bien a la derecha. Y entonces pasó. Leí las últimas páginas de un libro y todo hizo click, y no pude aguantarlo. En otro momento, hace tiempo, hubiera aguantado las ganas de llorar, pero ya me daba igual; el tren es mi segunda casa y si en aquel momento me emocioné tanto que necesitaba llorar, lloré. La señora esperó a que cerrara el libro, sacó un pañuelo de su bolso enorme y me lo tendió. Me dijo, con un catalán muy dulce: "aquí tienes, bonita. Debe de ser un libro muy bonito para que llores y sonrías a la vez".

¿Y sabéis qué es lo mejor de todo? Que no fue ficción.

Los libros son maravillosas, sí, pero las personas lo son mucho más.

36 comentarios

  1. Previoso Cris <3. Me siento muy identificada con esta entrada, porque me pasa igual con el transporte público. Y justo hace unas pocas semanas no pude evitar echar unas lagrimitas, aunque más de una vez he reído y maldecido por lo bajo cuando sucedía algo que no me gustaba.
    No hay que perder la fe, hay muchas personas bonitas ahí fuera.
    Un besazo.

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    1. Lo de reír lo llevo mejor, a veces es imposible aguantar la carcajada.
      Y sí, hay personas bonitas ahí fuera. Y cuando te las encuentras por casualidad es lo mejor.

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  2. Ay, qué bonito. Qué señora tan genial ♥
    Yo también soy una llorona y aunque no suelo leer en el transporte público ojalá un día me toque tener a alguien tan genial a mi lado que lo comprenda, aunque sea un desconocido.

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  3. Guau Cris ha sido precioso. Menuda historia, es maravilloso que pasara de verdad.

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  4. Oh, por dios, que bonito! <3

    Yo suelo llorar con los libros en silencio, pero aún así, cuando estoy con uno que sé que me va a emocionar, no me lo llevo al tren. Una vez solté una carcajada mientras leía una fase muy graciosa de un libro y nunca me he sentido tan observada y juzgada, como si estuviese loca... ¡no pude seguir leyendo!
    Tuviste suerte al encontrarte con esta mujer, no todos son así :(

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    1. ¿Sabes? Cuando estaba leyendo Croquetas y wasaps y estaba llegando al final, le pregunté a un amigo (a quien le había gustado mucho el libro) si podía leerlo en público, y él entendió a qué me refería y me dijo que mejor no. Y menos mal, porque me emocioné tanto que lloré a mares.
      Lo que pasa es que a veces no esperas que una historia te haga llorar y te pilla donde sea... Pero es bonito cuando la gente lo entiende.

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  5. Una historia preciosa, muy dulce. Te entiendo perfectamente, yo con los libros lloro, me quejo, me sorprendo... vaya, que me expreso bastante bien... y mis horas de leer en el tren... para mí eran sagradas, las hecho de menos, y odiaba encontrarme con alguien conocido porque no podía sacar mi libro.

    Besooss!!

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  6. Qué bonito :_) Hay libros con los que tienes que llorar sí o sí, recuerdo el primero y fue Harry Potter, lo siento pero la muerte de Dumbledore me pudo.

    Ojalá existiesen más señoras como la del pañuelo. Ay <3

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    1. No me mates, pero la muerte de Dumbledore nunca me ha afectado :( Creo que nunca conecté con el personaje. Ahora, Tonks y Lupin... Eso ya es otra cosa.

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  7. Quiero colgar esta entrada en un periódico. Cris, eres tan yo, que maldita sea. Afortunadamente los libros tienen el poder de hacernos más sensibles y yo también he perdido la cuenta de los libros con los que simplemente se me han empañado los ojos.

    Dobby fue innecesario. Y Eleanor & Park me hizo pasarlo muy mal.

    Un abrazo (virtual) muy grande, Cris.

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    1. Maldita sea ♥
      Yo lloré a mares con Eleanor & Park. En plan, abrazando el libro y meciéndome en la cama. Un drama.

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  8. El primer libro con el que lloré se llama "Gracia y el forastero" que además se convirtió en uno de mis favoritos :) eso sí, lo hice escondida en mi habitación porque me da mucha vergüenza llorar en público y mira que soy una sensiblona como tu xD siempre tengo que estar apretando los ojos para que no se me escapen jaja
    Tu historia es super bonita, y la mujer del pañuelo mas 😘

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  9. Dios, pero que situación más bonita, y la señora que encanto. Yo me mareo bastante en transporte público y siempre que puedo intento ir andando de un lado a otro.

    Un saludo!

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  10. Una entrada precioso! Yo com el último qu he llorado y mucho que no podía contener las lágrimas, ha sido Cada vez que llueve y me vió mi madre y se cuando me vió el libro en las manos se quedó más tranquilia.

    Besos

    Un Lugar Mágico

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  11. Qué bonito, Cris. Yo nunca suelo leer en el transporte público porque mi ciudad es pequeña así que suelo ir a todos los lados andando casi siempre y si no solo cojo el bus.
    Yo nunca he aprendido a aguantarme las ganas de llorar, así que te entiendo :)

    Muá♥

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  12. Yo soy FAN de la señora que olía bien y que te dio un pañuelo.

    Durante la carrera, leí millones de libros en el transporte público. Tenía que coger bus, metro y tren cada día para ir y volver de clase. Lo mismo que tú: unas tres horas diarias. La verdad es que echo de menos ese ratito de leer. Ahora me siento muy procrastinadora y solo leo después de comer o antes de dormir.

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  13. Me has hecho emocionar (por segunda vez en un día) hasta el punto que se te pone la piel de gallina y casi que lloro yo también aquí frente a la computadora.
    Coincido con lo del transporte publico, lo unico que yo no viajo en tren sino en colectivo y siempre es mi espacio preferido para leer.
    Cati-

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  14. ¡Que lindo Cris!
    Pero debes saber una cosa: no importa la gente que te rodea, hazlas desaparecer, solo estás tu y el libro. Si tienes ganas de llorar, llora, si tienes ganas de reír o gritar, grita y ríe.
    Que no te importen los comentarios o miradas de otras personas, las conozcas o no, solo ignoralas.
    Pero luego veo que hay personas buenas en este mundo y en algunas ocasiones no debes decirles que no, a esas no las ignores.

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  15. Hermoso de verdad. Ahí es cuando te das cuenta de que no todo es maldad en este mundo, te das cuenta que hay personas que realmente valen la pena. Me alegraste el día Advari, gracias por compartir eso. Que estés bien :)

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  16. Jo... Que historia más bonita! Sobre todo para todos los que, como tú, hemos transformado ese viaje a la uni en nuestro momento de leer y a quienes el cercanías nos ha visto apasionarnos y desencantarnos con un libro. No se podría haber dicho mejor

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  17. ¡Hola! Fue realmente bonito. A veces te encuentras con personas geniales en la vida.
    Un beso!
    Melani y Beatris

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  18. Me siento un poco identificada en algunas cosas que dices, por ejemplo en lo de leer en los transportes, voy a ser sincera, me pongo muy nerviosa, me agobia la gente, poco a poco estoy superando ese miedo irracional, que no es fobia pero en fin, no me siento bien y una manera con la que conseguir superarlo fue a fuerza de leer. Leo en los autobuses, leo cuando espero a alguien, leo siempre que puedo y en fin, los niños y niñas de mi autobús deben verme como la niña loca de los libros que cada semana lleva uno distinto xDD. No me importa, soy especial como cada uno de ellos y bueno sobre llorar, creo que el libro con el que más llore fue con el de los Juegos del Hambre y con el de Cumbres Borrascosas.

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  19. De verdad que sí, hay personas realmente maravillosas ahí fuera. (L)
    Yo no soy muy de llorar en público pero cuando tengo un libro en mis manos es como si no existiera nadie más. :)
    Una entrada preciosa, me alegra que hayas vuelto por aquí, se te echaba de menos.
    Un beso.

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  20. B-R-A-V-O. AY, ES QUE ME IDENTIFICO TOTALMENTE. Viajo en tren a la universidad todos los días y son varios los libros con los que he acabado llorando a lágrima viva frente a varias personas. Sin embargo, recuerdo con especial cariño cuando acabé A monster Calls y la simpatía de una señora que me dejó amablemente un pañuelo mientras me decía: "da gusto ver a personas con tanta sensibilidad en el mundo" y yo llorando más fuerte aún por sus palabras.

    Qué bonito es leer y más aún, expresar lo que uno siente sin miedo al qué dirán, jopé.

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  21. Yo no utilizo usualmente el transporte público, detalle que consideraba una bendición. Sin embargo, y aunque no me quejo de tener mi centro de estudios cerca, me hubiese gustado encontrarme con una señora así en un viaje.
    Me ha encantado la entrada, Andvari, es un auténtica monada.
    Un beso ♥

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  22. Me ha encantado la entrada, de hecho casi lloro con ella. Recuerdo que con el primer libro que lloré fue Paula y el rey niño, un libro infantil, no sé con que edad lo leí, igual lloré con algún otro antes, pero recuerdo ese como el que más. Por otra parte, creo que el trasporte público es el mejor lugar para llorar.

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  23. Que entrada tan <3
    A mi El Catalejo Lacado me rompió el corazón, lloraba como si me estuviera muriendo, con hipidos y mocos y cosas xDDDDDD no soy muy llorona pero ese libro fue como que AY.
    Un saludo <3

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  24. Jo, que bonito. Yo nunca lloro de esa manera con lso libros. Lo máximo han sido cuatro lagrimitas, yo soy muy llorona, pero con las cosas de la vida. Lloro de frustración, de rabia, de pena...Casi por todo, pero nunca con la ficcion.
    Es extraño, ¿verdad?

    Un besito preciosa ^^

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  25. Jo, que historia más bonita.

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  26. Totalmente identificada 😍😍♡♡♡ aisss, me ha encantado la entrada, y qué dos libros fueron esos?

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  27. Me ha parecido preciosa la entrada ^-^ yo todavía no me atrevo a leer algo que sé que me va a hacer llorar en el transporte público, aunque ganas me han dado muchas veces de mandar a paseo la vergüenza y el "qué dirán" y leer cuándo y dónde quiero. Además, tiene su punto romántico leer en un sitio público, a la vista de todos, en lugar de esconderse de todos entre cuatro paredes. Yo siempre que veo a alguien leer en el autobús no puedo evitar mirar fijamente el libro hasta conseguir ver la portada y el título jajaja ojalá que algún día sea otra persona la que intente descubrir qué libro leo yo <3 un beso

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  28. Una entrada maravillosa, pero me he quedado con ganas de saber qué libros fueron los que te conmovieron así. Nos lo cuentas?

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    1. El que cuento de mi padre fue The Fault in Our Stars y el de la señora del tren fue Un hijo de Alejandro Palomas.

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  29. Ay, por dios. Ahora he llorado yo y todo. Veo siempre tus vídeos en youtube pero solo había entrado en tu blog un par de veces. Hoy me ha dado por visitarlo y no se muy bien por qué he llegado a esta entrada y me has emocionado demasiado. Creo que tienes toda la razón, hay personas maravillosas por el mundo. Solo quería hacerte saber que has conseguido sacarme una sonrisa (y alguna que otra lágrima). Gracias por cosas como esta entrada. Un saludo.

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